domingo, 23 de noviembre de 2014


PRESENTACIÓN DE

LA SAGA DE UN EX CAPITÁN,

DE ANÍBAL BARRERA ORTEGA
 

Feria Internacional del Libro de Santiago, 
9 de noviembre de 2014 
 
 
 
 
 
 

Concurren en esta presentación tres personas –autor y presentadores[1]-, cuyos afanes fueron cercanos en una época, sin ser enteramente coincidentes. Cada uno hizo lo que creyó que tenía que hacer, según su situación. Estas personas tienen, por cierto, enfoques diversos sobre el pasado, evalúan seguramente de modo diferente sus respectivas experiencias y han seguido trayectorias distintas.

De los tres, Aníbal Barrera Ortega estuvo más cerca de la experiencia decisiva, como comandante de una compañía en lo que iba a ser un frente de combate, en diciembre de 1978. Esto debe tomarse en cuenta.

*

Cada revolución genera sus propios decepcionados.

Lo que en un momento pudo encender el corazón y el cerebro, lo que pareció ser el gran acontecimiento trasmutador de la existencia individual y colectiva, lo que se soñó el retorno de grandes tiempos, a la postre –a veces no al cabo de mucho tiempo- se revela trivial y vulgar. Caen las máscaras que tal vez nuestro propio entusiasmo había puesto en los personajes; el velo de la ilusión se levanta, el corazón se siente traicionado:

También para mí, los fuegos que una vez brillaron como sueños

y ahora ya han pasado y se apagaron

yacen muertos entre cuatro pareces[2].

 

Así puede resumirse probablemente la historia del capitán Rafael Storni Palazuelos, protagonista de la obra de la que hablamos hoy y que ha escrito Aníbal Barrera.

Una obra que es de difícil clasificación:

-es una novela, pero no sólo una novela;

-no es un libro de memorias, pero tiene algo de autobiografía:

-es un homenaje a Arturo Godoy, gloria del boxeo nacional, que es también uno de sus protagonistas.

¿Es ficción –ficción pura- o historia?

¿Y por qué el autor ha elegido la forma de la novela?

Más de una novela se parece tanto a la vida vivida que llega a ser indistinguible de ella; y suele ocurrir también que la novela sea más “real” que la vida misma, o que la vida sea más fantástica que una novela. “La novela será siempre algo más que la vida, porque la escritura la confiere una parte de impersonalidad activa, en la cual se refleja el más allá irracional, cósmico, sobrenatural, de una totalidad que nuestra vida no comparte enteramente, un resplandor de eternidad”, dice esta vez Jean Parvulesco[3].

Hay novelas que anuncian lo que vendrá, o enuncian lo que pudo haber sido, lo que podría haber sido; o reflejan la vida y la historia, no se sabe sin con colores más luminosos o más sombríos. Pensamos en la novela Michael, del joven Joseph Goebbels; o, entre nosotros, en una novela poco conocida, La locura de Juan Bernales, de Carlos Keller; o, en otro plano, La condición humana, de Malraux.

Tal vez La saga de un ex capitán sea de éstas; pero, ¿en qué sentido y en qué medida?

*

El  capitán Rafael Storni Palazuelos. ¿Por qué ese nombre, en primer lugar? ¿Acaso un homenaje a la poetisa Alfonsina Storni y a Diego Portales Palazuelos? ¡Distintos modelos, distintos patronos para una personaje del que se nos dice que no gustaba de la poesía, pero sí era un gran lector de novelas; y que, tal como se lo pinta, compartía la joie de vivre del ministro Portales, y acaso su intuición, si le hubiera tocado actuar en otro teatro!

Rafael Storni llega al ejército de Chile ahijado o prohijado por el ex campeón de boxeo Arturo Godoy y por una misteriosa dama que, por lo que se verá, tendrá incidencia fundamental, para bien y para mal, en la vida de nuestro personaje.

Mas Rafael Storni llega al ejército sobre todo porque quiere ser un guerrero; porque se siente y sentirá siempre un guerrero. Hubiera querido ver guerreros y sólo encuentra soldados. Una vocación profunda –como la que, por otro lado, hace monjes o hace partisanos- encuentra la rutina de la profesión. Y bien, de aquí vienen siempre desencuentros y decepciones.

Vemos, sin embargo, a Rafael Storni avanzar promisoriamente en su carrera. Lo vemos involucrarse en la conspiración de 1970 –¿cómo un doble agente?- Lo vemos después en una operación de inteligencia extraordinaria, que no sabemos si alguna vez el Estado de Chile llegó a concebir: es enviado como instructor a las milicias de la Organización de Liberación de Palestina. Involucrado pues en el Frente de Resistencia de los Pueblos; en una toma de posición que en los años 70 en Chile podía proclamarse –tal vez seguirse individualmente-, ser parte acaso de la retórica diplomática, pero jamás practicada por nuestros gobiernos. Es que en Chile se ha rehuído siempre la Gran Política; y aquí puede estar otra de las causas de la decepción de Rafael Storni.

Quizás el lector imagine que Rafael Storni va a terminar trágicamente su existencia… No tiene porqué ser así, y aquí hay un toque de “realismo” del autor. Mas no anticipemos al lector su tarea.

*

¿Verdad o ficción? Personajes y acontecimientos que estuvieron en la crónica nacional aparecen aquí y allá en la novela. 1970 es como un pivote de la acción; en cambio, 1973 figura como en un segundo plano, apenas aludido. Algunos de los personajes secundarios pueden haber existido realmente, y tal vez sería fácil comprobarlo. En otros casos, la identidad verdadera aparece recubierta por un conveniente heterónimo. Y quedan otros, como esa mujer tan importante en la vida de Rafael Storni, pero de la cual no sabemos si corresponde a algún personaje real que se hubiera movido entre círculos militares y diplomáticos entre los años 1960 y 1980 – ¿o acaso fue una ensoñación de adolescente?

La novela recoge, pues, mucho de la realidad política y social de veinte años de la historia de Chile…; pero, es una novela. Se engañaría quien viera aquí una “crónica”; o tan solo un “testimonio”. No es la vida del autor lo que se nos muestra aquí; aunque puede parecérsele. Acaso es la vida que el autor hubiera querido vivir; acaso Rafael Storni es el alter ego del autor –se dice en la novela-; pero un alter ego como proyectado en otra dimensión, la de las posibilidades, de lo que pudo ser.

La novela tiene su valor como novela; y como tal será juzgada. Pues la ficción tiene sus derechos, que la realidad no conoce.

Hemos hablado bastante de La saga de un ex capitán. Ahora callamos; y tú, lector, futuro lectyor, avanza pues en esta saga.

Erwin Robertson

 



[1] En la mesa de lanzamiento en la Sala Acario Cotapos de la Feria Internacional de Santiago se encontraban, además de la editora, el autor de la novela, el otro presentador, Roberto Thieme Schiersand y el autor de este texto.
[2] Ezra Pound, Middle-Aged Poetry, en Personae (Hiperión).
[3] Entrevista en Ciudad de los Césares N° 67, Diciembre de 2003.

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